La lesión renal aguda (LRA) es una afección común, heterogénea y multifactorial que forma parte del síndrome general de enfermedades y trastornos renales agudos. La incidencia de esta afección es mayor en los países de ingresos bajos y medios. A corto plazo, la LRA se asocia con un aumento de la mortalidad, un mayor riesgo de complicaciones, estancias prolongadas en el hospital y altos costos de atención médica. Las complicaciones a largo plazo incluyen enfermedad renal crónica, insuficiencia renal, morbilidad cardiovascular y un mayor riesgo de muerte. Existen varias estrategias disponibles para prevenir y tratar la LRA en contextos clínicos específicos. De lo contrario, la atención de la LRA es principalmente de apoyo, centrada en el tratamiento de la causa subyacente, la prevención de lesiones adicionales, el manejo de las complicaciones y la terapia de reemplazo renal a corto plazo en caso de complicaciones refractarias. Cada vez hay más evidencia que confirma que la subfenotipificación de la LRA es necesaria para identificar intervenciones orientadas a la precisión. Se recomienda el seguimiento a largo plazo de las personas que se recuperan de la LRA, pero los modelos de atención más eficaces siguen sin estar claros.