La enfermedad ósea renal tiene efectos perjudiciales significativos en la salud cardiovascular y ósea. Es importante comprender que los mecanismos fisiopatológicos difieren de las causas tradicionales de la enfermedad ósea; por lo tanto, el seguimiento y el tratamiento de esta enfermedad requieren especial atención. Si bien se necesitan nuevas directrices, se han logrado avances en el tratamiento de la hiperfosfatemia, así como en terapias en investigación para la osteodistrofia renal.