La obesidad, la resistencia a la insulina (RI) y las citocinas proinflamatorias se asocian con el deterioro cognitivo. Numerosos estudios documentan los beneficios cognitivos de los episodios agudos de ejercicio en individuos delgados. Sin embargo, no está claro cómo las comorbilidades como la obesidad y la RI influyen en los cambios cognitivos inducidos por el ejercicio agudo. Este trabajo investigó el efecto del ejercicio agudo de alta intensidad en personas con obesidad. Los autores concluyeron que las mejoras en la cognición después de ejercicio agudo de alta intensidad se asocian positivamente con la tolerancia a la glucosa, independientemente del peso y la composición corporales. Los cambios más deficientes en el rendimiento cognitivo después del ejercicio se asocian con una inflamación periférica persistente.