La obesidad afecta significativamente la fertilidad femenina, contribuyendo a desequilibrios hormonales, disfunción ovulatoria y malos resultados reproductivos. Esto es especialmente pronunciado en el síndrome de ovario poliquístico (SOP), donde la obesidad y la resistencia a la insulina agravan los problemas de fertilidad. Además, la obesidad es un factor de riesgo para la diabetes tipo 2 (DT2) y la diabetes gestacional (DMG), lo que complica aún más la salud reproductiva. Las intervenciones eficaces para la pérdida de peso antes de la concepción son esenciales para mejorar la fertilidad y reducir el riesgo de resultados perinatales adversos, como la DMG, los trastornos hipertensivos y las complicaciones neonatales. Sin embargo, los resultados a largo plazo y las estrategias óptimas siguen sin estar claras. Se necesita más investigación para subsanar estas deficiencias y mejorar los resultados reproductivos tras la pérdida de peso.