En los pacientes con enfermedad hepática crónica avanzada (ECHA) se diferencian dos estadios principales: uno compensado (ECHAc) con un pronóstico excelente, y otro descompensado (ECHAd), definido por la aparición de complicaciones (ascitis, sangrado varicoso y encefalopatía hepática) y asociado a una alta mortalidad. Prevenir la progresión a ECHAd podría mejorar drásticamente el pronóstico y reducir la carga asistencial asociada a la ECHA. Este trabajo explora la cuestión.