Un patrón de conducta sedentaria prolongada se asoció con un mayor riesgo de varias enfermedades no transmisibles importantes y de mortalidad por todas las causas. Se recomienda a las personas, especialmente a aquellas que no alcanzan el nivel recomendado de actividad física moderada a vigorosa, interrumpir los períodos de sedentarismo cada 30 a 60 minutos y limitar el tiempo de sedentarismo prolongado por día tanto como sea posible.