Los nociceptores han surgido como reguladores maestros de las respuestas inmunitarias tanto en contextos homeostáticos como patológicos; sin embargo, sus efectos aparentemente contradictorios sobre las funciones de diferentes subconjuntos de células inmunitarias han sido una fuente de confusión. No obstante, el trabajo de muchos grupos en los últimos años ha comenzado a identificar patrones de las modalidades y consecuencias de la comunicación entre los nociceptores y el sistema inmunitario. En este artículo, se revisan los hallazgos recientes sobre cómo los nociceptores afectan la inmunidad y proponemos un concepto integrado según el cual los nociceptores no son inherentemente proinflamatorios ni antiinflamatorios. Además se propone que los nociceptores tienen el papel de un reóstato que, de manera dependiente del contexto, favorece la homeostasis tisular y afina la inmunidad al prevenir la inflamación histotóxica excesiva, promover la reparación tisular y potenciar las respuestas inmunitarias anticipatorias y adaptativas.