Los suelos sanos y no contaminados y el agua limpia sustentan toda la vida en la Tierra y son esenciales para la salud humana. La contaminación química del suelo, el agua, el aire y los alimentos es una importante amenaza ambiental, que provoca aproximadamente 9 millones de muertes prematuras en todo el mundo. El estudio Global Burden of Disease estimó que la contaminación fue responsable de 5,5 millones de muertes relacionadas con enfermedades cardiovasculares (ECV) en 2019. Hay pruebas sólidas que vinculan múltiples contaminantes, incluidos metales pesados, pesticidas, dioxinas y productos químicos sintéticos tóxicos, con un mayor riesgo de ECV, y algunos informes sugieren una asociación entre las partículas microplásticas y nanoplásticas y la ECV. Los contaminantes del suelo disminuyen su capacidad para producir alimentos, lo que genera impurezas en los cultivos, desnutrición y enfermedades, y pueden filtrarse a los ríos, empeorando la contaminación del agua. La deforestación, los incendios forestales y el cambio climático exacerban la contaminación al provocar la erosión del suelo y liberar contaminantes secuestrados en el aire y el agua. A pesar de su variada composición química, los contaminantes inducen ECV a través de mecanismos fisiopatológicos comunes que involucran estrés oxidativo e inflamación. En esta revisión, se ofrece una descripción general de la relación entre la contaminación del suelo y el agua y la salud y patología humanas, y se analiza la prevalencia de los contaminantes del suelo y el agua y cómo contribuyen a los efectos adversos para la salud, centrándonos en las ECV.