Los esteroides sexuales son fundamentales para el desarrollo y el mantenimiento del esqueleto a lo largo de la vida. La testosterona impulsa principalmente el crecimiento del hueso cortical masculino y la expansión perióstica, especialmente durante la pubertad, mientras que el estradiol es esencial para la formación del hueso trabecular y la inhibición de la resorción. La conversión de testosterona en dihidrotestosterona y estradiol, las proteínas transportadoras, el eje somatotrópico y las funciones no androgénicas del testículo subrayan la intrincada interacción que protege la salud ósea masculina. Esta revisión narrativa explora esta intrincada relación.