Las enfermedades cardiometabólicas pueden tener efectos perjudiciales en la salud ósea, provocando fracturas, morbilidad y mortalidad, y una calidad de vida reducida. A pesar de estas relaciones conocidas, la salud ósea a menudo se subestima y se pasa por alto en este contexto. Este comentario se centra en las nuevas terapias basadas en hormonas gastrointestinales y su posible efecto sobre el hueso.