Las granzimas, una familia de serina proteasas, son cada vez más reconocidas por sus funciones emergentes en el envejecimiento biológico y la enfermedad. Ampliamente reconocidas como mediadoras intracelulares de la muerte celular, las granzimas, en particular la granzima B (GzmB), también se acumulan en el medio extracelular de los tejidos con la edad, lo que contribuye a la lesión crónica de los tejidos, la inflamación y el deterioro de la cicatrización. En consecuencia, esto ha impulsado al campo a reconsiderar cómo la regulación, la acumulación y la proteólisis de GzmB afectan la salud y la enfermedad con la edad.