El desarrollo y el funcionamiento adecuado del riñón dependen de la interacción de las células renales con la matriz extracelular (ECM) circundante. Estas interacciones están mediadas por receptores llamados integrinas, que se unen a la ECM. Estas interacciones permiten que las integrinas controlen funciones celulares como la señalización intracelular y la organización del citoesqueleto de actina y, por lo tanto, son cruciales para la función del órgano. Esta revisión narrativa explora a fondo la cuestión.