La prevalencia de fragilidad en pacientes con osteoporosis senil o primario (aquella fruto de una edad avanzada) es alta, especialmente en mujeres, en países en desarrollo, después de 2015, y utilizando evaluaciones de la escala FRAIL. Se recomienda a los profesionales de la salud que empleen herramientas de evaluación con alta confiabilidad y validez para mejorar la detección de fragilidad en pacientes con osteoporosis senil e implementar intervenciones oportunas para prevenir la fragilidad en dichos pacientes.