El estrés psicológico se ha convertido en un factor de riesgo crítico para la enfermedad cardiovascular, especialmente en las mujeres. Si bien la participación femenina en la investigación clínica ha mejorado, el análisis y la presentación de datos específicos por sexo a menudo siguen siendo inadecuados, lo que limita nuestra capacidad para sacar conclusiones definitivas para las mujeres. Por el contrario, los estudios preclínicos demuestran de manera consistente los efectos adversos del estrés en la salud femenina, pero los mecanismos moleculares subyacentes a esta asociación siguen siendo esquivos. La evidencia sugiere que la patogénesis de la cardiopatía isquémica femenina es más compleja que en los hombres, e involucra múltiples factores, entre ellos la inflamación, la disfunción contráctil, el deterioro bioenergético y la remodelación. Esta revisión narrativa intenta arrojar luz sobre esta cuestión.